martes, 27 de enero de 2015

Empezamos suavecito y luego...

Primero un poco de sensualidad.
Esa segunda foto... tiene un comentario, por cierto. Está llena de mensajes.




Y luego llega la acción.





Todo esto nos ha venido de la mano de Pucho, que ha recopilado estas fotos y me las ha enviado.
Gracias.

lunes, 26 de enero de 2015

Dido está hecho un lío.



Dido disimuló. Creyó que no lo conseguiría, pero al final, sí, lo hizo. Se fijó en todos los que estaban con él en el chamizo y sabiendo como eran, que no perdían oportunidad de reírse de cualquier cosa que le ocurriera a daba igual quién, comprobó que no había habido reacción; así que pudo relajar sus hombros. Hubiera sido el final de su historia como chico guay si alguien se hubiera fijado. Las mofas hubieran sido crueles. La persecución, implacable. Hubiera tendido que desaparecer, so pena de perecer en el mundo social que frecuentaba. Ese mundo era su vida.
Una vez que esa preocupación desapareció, empezó a meditar sobre qué le había ocurrido. Estaba desconcertado, absolutamente: Peter le había puesto la mano en el muslo, para llamar su atención para que se fijara en el partido y en la falta que el defensa había hecho a Ronaldo, “hay que matar a ese hijo de puta, pero si casi lo lesiona”. Un gesto como otro cualquiera, hasta ese momento, posiblemente cien veces repetido. Pero... ¡joder! que le había dado un escalofrío. ¡Joder! que el estómago lo sentía como extraño.



Joder, se había excitado.
Miró de reojo a Peter. Parecía absorto en el partido. Cogía de vez en cuando un puñado de palomitas y se trincaba un buen trago de Coca-Cola. Peter era el único que no bebía cerveza. No le gustaba, y para animar la fiesta no necesitaba alcohol. Siempre era el rey de los chascarrillos, de las bromas, buen humor, risas y diversión. Era su máxima.



A Dido siempre le había parecido que Peter exageraba un poco su buen humor. A veces sus ganas de juerga eran un poco forzadas. Pero era algo que nadie a parte de él veía, o al menos se deba por enterado en voz alta. Es como esas personas que ante todos son los más solícitos y educados, siempre prestos a echar una mano. Pero si escarbas descubres que es una pose forzada, porque luego quieren conseguir algo. Son buenos por obligación, que no sabía si era ser menos bueno, pero que al menos, quitaba un poco de naturalidad y espontaneidad al tema. “¡Qué cojones de buenos! ¡Son unos interesados de mierda!”
Tenía curiosidad de conocer al verdadero Peter. Los demás del grupo eran simples. No había más de lo que mostraban. No eran ni mejores ni peores, pero no había nada debajo que no estuviera en la piel de cada uno de ellos.
Gola, gol gol.
Todos saltaron de alegría. Madrid 1, Bilbao 0.
Riau, riau. Riiau.
Dido también se levantó, porque además, lo había marcado Benzema. Le gustaba ese futbolista. Como se movía entre líneas, abriendo el campo, jugando sin balón. No estaría marcando muchos goles, pero dejaba el camino libre para que Ronaldo o James entraran sin oposición. Saltaban todos de alegría, reían y se abrazaban.
¡Vamos, vamos! el grito de guerra.
- ¡¡Este año lo petamos!! - gritó Román como un poseso.
Todos mirando a la tele, brazos en los hombros del compañero, como si fueran a bailar el can can. Estaría divertido todos esos hombres "machos ibéricos",  con ligueros y falditas, levantando las piernas y cantando el can can. “Dido, didodidodido, didodidodido, didodidodi”.



En un momento dado, Peter, que estaba a su lado, se soltó y le agarró la cara y lo besó. En la frente, pero lo besó. Fue un beso así como de ventosa, muy como de broma. Pero era un beso. Y a Dido no le pareció tan “de broma”.
- ¡Ala Madrid! - gritó poco después, fuera de sí.
Y otra vez el escalofrío. Y otra vez esa sensación rara, que aunque ya conocida, seguía siendo un enigma para él. Miraba y miraba a Peter, eso sí, de refilón, no fuera a ser que la peña se empapara de la situación. Buscaba señales, buscaba una correspondencia. En busca de una razón para esas cosas que nunca antes había hecho.
¿No las había hecho?
Lo que seguro que no había hecho es ese ligero roce de su dedo gordo al cogerle la cara. Como una imperceptible caricia. Ahora que lo pensaba, en la pierna había sucedido igual. Fue algo también muy ligero, nadie lo hubiera percibido, ni estando atento.
A lo mejor no se había dado cuenta hasta ahora, o no las había dado importancia por no haber supuesto ninguna reacción extraña ni para él ni para Peter. Una reacción como la de esa tarde de fútbol en el chamizo.
- ¡¡Ala Madrid!!
Gritó de nuevo Peter.
Dido se sentó abatido.
- Dido no jodas, no estarás de gripe o algo peor. El ébola ese. Mira a ver, cabrón.
Iba a contestar que le dolía la cabeza, por decir algo, pero se acordó de la vez que Timi dijo eso y todos empezaron a burlarse al grito de “Ya no lo haremos hoy, mi amor, que “la Timi” tiene dolor de cabeza. Fue muy divertido ese día con Timi, pero hoy, para Dido, sería un suplicio, sobre todo porque... joder, es que no sabía lo que le pasaba.
Peter a su bola.
Los demás en el partido.



Joder, que ahora Peter le rozaba con la pierna.
¡Joder!
Dido se levantó del sofá y se fue al servicio. Entró y se sentó en la taza. Intentó pensar en otra cosa, en su madre y la matraca que le daría al llegar a casa oliendo a cerveza. Eso bajaba siempre la libido. O en que tenía que ir con su padre el domingo al pueblo a cargar los muebles del desván. Eso también daba bajón. Pero él tenía en su pierna, marcado a sangre, el ligero roce de la pierna del jodido Peter. Y otra dura reacción en su entrepierna.
"¡Joder! que Peter es un pavo. ¡Joder! que a mí no me molan los tíos."
- ¡¡Golllllllll!!
- Ramos, Ramos, Ramos.
Dido salió escopetado del baño. Llegó a la repetición. Gol, gol.
- ¡Qué golazo el jodido! - se subió ligeramente en los hombros de Peter, sin pensar, solo feliz por el gol de “Ramos, Ramos, Raaaaaaaaaaaaaaaamos. ¡Súper Ramos!”
- Que hacías ¿te la cascabas pensando en mí?



Lo oyó en un susurro en su oído. Se giró para ver quién era, pero la algarabía, todos saltando de nuevo... no supo discernir. Buscó a Peter que estaba cerca, pero... ¿Habría sido él?
“¿Quién si no?”, pensó.
¡Joder!
Ganó el Madrid. Últimas cervezas, últimos saltos “Ala Madrid, Ala Madrid”. “¡Ronaldo es el mejor! ¡¡Cristiaaaaaaaaaaaaaaano!! ¡¡¡¡¡¡Bien!!!!!!”
Se fueron yendo cada uno por un lado. Dido se despidió de todos. Buscó al irse a Peter con la mirada, pero no lo vio. “Mejor”, pensó. Aunque debería pensar luego, en casa, lo que le había pasado. Joder, que mierda. 18 putos años y así, con estas tonterías.
Pensó en contarle a Jon. Pero no sabría como hacerlo. Porque no sabía lo que era, lo que había pasado y mucho menos su significado. Lo que le pasaba. O si a lo mejor, era algo de la cerveza. Eso podría ser, que le hubiera echado algo a la birra. Pero... no, porque había abierto él la lata. Y además, a lo mejor Jon se pensaba cosas raras, y aunque era un buen amigo, no, sería un palo. Ya no podrían hablar de chicas como antes.
¿Y si... Kris? ¿Y si lo comentaba con Kris? Podía hacer eso de que “un amigo le ha pasado”. Bah, pero Kris estaba a su rollo, ya tenía bastante con lo de su hermana, en el psiquiátrico por lo de comer. Su madre estaba de los nervios.
Llegó a su casa y se fue derecho a su habitación. Se tiró en la cama y cerró los ojos. Sintió que tocaban en la puerta. Era su madre.
- ¿Estás bien?
- Me duele un poco la cabeza.
Su madre lo miró un segundo fijamente. Él tuvo la impresión de que ella lo sabía. Fue un instante, pero... se le quedó esa impresión ahí, en su puta cabeza.
- Habrás bebido demasiado, como siempre – dijo con poca convicción. - ¿Quieres algo?
- No, nada.
- He hecho tarta de queso. - y sonrió.
- Guay.



Dido se levantó de un salto, dio un beso a su madre, que sí que puso cara de susto, y se fue a la cocina. Intentaba romper así la dinámica de “Mamá mira a Dido y Dido se emparanoia con que su madre sabe.” “ Y si mamá sabe, es una puta tragedia”. “Pero ¿Qué sabe mamá?”.“¿Hay algo que saber?”
En el primer mordisco de la tarta pensó en que debía olvidarse del tema. Con el segundo...
- Dido, no seas guarro. Corta un trozo, no piques de la tarta entera. Va a quedar como un cromo.
Es que está tan buena y la haces tan pocas veces...
En el cuarto trozo, había decidido decirle a Arancha de salir juntos.

domingo, 25 de enero de 2015

Una sonrisa sobre sofá blanco.

No sé que ilumina más, si el sofá o la sonrisa de este chico. O sus ojos.









Su nombre me recuerda además a un bloguero de antaño. Su nombre solo, porque físicamente no tiene nada que ver. Y respecto a su forma de ser, espero por el bien de este chico de las fotos, que tampoco tenga nada que ver.

sábado, 24 de enero de 2015

Hoy toca, sexo.

Es que es sábado noche. Polvete.
Llovía.
Jay y Chase llegaron a casa empapados. Pusieron la ropa a secar y se sentaron desnudos en el salón. Había confianza.
De repente se miraron. Habían salido con intención de pillar, pero... las cosas no se dieron bien. Y luego la lluvia estropeó los planes. Y entonces, ya sabes, una mirada, un ¿Por qué no?
Uno que estira la mano y la pone sobre el miembro del otro. Dudas. ¿Y si luego...?
Pero es sábado noche. Y después de toda la semana reservándose... ¿quién se aguanta a la tentación?
Y además, con todas las cosas que se han contado de sus ligues... porque se lo contaban todo, pues ya sabían los trucos de cada uno, sus partes sensibles...










Qué noche pasaron.
Y al final, cosas de la vida, decidieron en lugar de irse por ahí a ligar los sábados, repetir. Y acabaron viviendo juntos... y los amigos piensan que, dentro de unos meses, acabarán casándose.
Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

Ryan.

Es la propuesta que nos hace hoy Iván.
Ryan Kutcher. Nombre de guerra. Algunos de estos chicos eligen como nombre de trabajo un apellido parecido a algunas estrellas de la televisión o del cine. Este me da a mi que va por ahí.
Pero el caso es que está macizo y las fotos muestran sus atributos con alegría. Unos atributos muy alegres y que están hechos para dar felicidad. :P











Muchas gracias Iván por este pedazo de maromo.

viernes, 23 de enero de 2015

Bailemos.

Yo no, vamos. Este chico que nos presenta Pucho.
Podría estar ensayando Cascanueces.





Me ha dado pena que Pucho no me haya mandado más fotos de este chico con estas poses tan sugerentes. Y si el fotógrafo no ha hecho más, no sé a que espera para volver a llamar al bailarín y ponerle música.

jueves, 22 de enero de 2015

Biron. Collages.

La mayor parte de estos collages, son de un modelo que se llama Joàn.









Este chico, francamente, me gusta. A ver si Biron me manda una serie de él y le hacemos un homenaje.
Y estos chicos que siguen, tampoco están mal. Siempre en collages. Sobre todo el de las dos primeras fotos.
Petición a Biron: mándame por favor buenas fotos de Cyprus y de Joán.







Gracias a Biron por acordarse de mi para enviarme sus trabajos.

Os recuerdo:
Pinchando aquí, las fotos que me ha enviado para colgar en el blog.
Pinchando aquí, su web, con una gran banda sonora, como ya os he dicho muchas veces.

http://www.photos-biron.com/